Educar sin castigos

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En muchas ocasiones se tiende a emplear el castigo para cambiar la conducta de nuestros niños y niñas.  Sin embargo el castigo no suele ser eficaz para cambiar la conducta, ya que esa conducta que ha provocado el castigo tiende a repetirse y con ella los castigos.

Cambiar la conducta de los niños y niñas es posible, pero para ello debemos olvidarnos del castigo y emplear otros métodos más acordes con la naturaleza del niño/a y con los principios que rigen su comportamiento.

Cambiar la conducta de los niños y niñas 

En lugar de hablar de cambio de conducta, cambiemos la mentalidad y refirámonos a ofrecer conductas alternativas. No se trata tanto de modificar la conducta del niño/a, sino de enseñarle diferentes alternativas de conducta.

Los niños y niñas, desarrollan las conductas en su proceso de desarrollo, aprendizaje y maduración. En un primer momento probaran con diferentes alternativas y en función de los resultados obtenidos, tenderán a repetir o no esa conducta. En muchas ocasiones, los pequeños no tienen más alternativas de conductas, y aunque reciban el castigo no pueden reemplazar su conducta por otra más adecuada. Con el castigo conseguimos que el niño/a cese la conducta no deseada, que intente reprimir esa conducta, pero no dispone de alternativas para cubrir la necesidad que desencadeno la conducta.

Veamos un ejemplo: Cuando el niño/a no consigue algo que quiere y reacciona con una rabieta tirándose al suelo. Si castigamos al pequeño hacemos que intente evitar esa conducta, pero cuando el pequeño vuelva a experimentar frustración por no conseguir lo que quiere, no tiene alternativas de acción y por lo tanto es muy probable que vuelva a repetir la conducta no deseada.

Cambiar la conducta sin castigos es la mejor opción. Con el castigo conseguimos evitación de la conducta, pero pocas veces logramos nuevas alternativas, y casi nunca logramos una comprensión de la conducta por parte del niño.

Cómo podemos cambiar la conducta de los niños y niñas sin castigos 

  1. No prestes atención y no refuerces la conducta no deseada de los niños y niñas.
  2. Trata de esperar a que la conducta no deseada cese y el pequeño este más relajado.
  3. Para cambiar la conducta sin castigos, evita recurrir al castigo. Mantén la calma y procura que el niño haga lo mismo.
  4. Cuando el niño/a este más relajado habla con él/ella. Pregúntale qué opina de su manera de actuar, ayúdale a reflexionar: pregúntale si sabe qué consecuencias tiene su mal comportamiento, pregúntale que ha conseguido con esa conducta y si eso era lo que realmente quería lograr.
  5. Proporciónale una educación emocional, que le permita ir más allá de la mera conducta.Ayúdale a darse cuenta de lo que estaba sintiendo, enséñale a identificar sus emociones.
  6. Ofrécele alternativas y ayúdale a idear diferentes alternativas. Pregúntale ¿Qué otra cosa puedes hacer cuando…..? ¿Qué te parece si haces esto…..?
  7. Refuerza sus alternativas positivas. Cuando el niño/a realice una de las alternativas positivas en lugar de las negativas refuerza estas positivamente.
  8. Para cambiar la conducta sin castigar, es muy importante usar el cariño, y la comprensión.

Celia Rodríguez Ruiz

Psicóloga y Pedagoga

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