Bicentenario de DB en la Basílica

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En el contexto de los festejos por el Bicentenario del nacimiento de Don Bosco, la Familia Salesiana realizó su peregrinación anual con una magna Celebración Eucarística, en la Casa de Santa María de Guadalupe, honrando así a la Madre de Dios de quien san Juan Bosco aprendió el carisma salesiano y conoció a Jesucristo.

 40 sacerdotes, cinco obispos, los directivos salesianos, las inspectoras generales y 10 mil miembros de las cuatro inspectorías y las 32 obras salesianas, participaron en la Santa Misa presidida por el Nuncio Apostólico en México, Mons. Christophe Pierre, quien puso de manifiesto que Don Bosco dio origen a una gran familia para la atención de los jóvenes.

“Aquí en 1531 María pidió la construcción de este templo para darnos al amor, a Jesucristo Nuestro Señor. Desde entonces millones de hombres y mujeres acuden al amparo e intercesión de Nuestra Madre Santa María de Guadalupe, como Don Bosco también (…) para recibir su auxilio, para dejarnos guiar por ella, como nuestra maestra, y estar más cerca de Dios, de los jóvenes, de los hermanos”, se dijo al inicio de la celebración. Cada año la familia salesiana viene al Santuario a pronunciar el Ave María como lo hiciera San Juan Bosco, ante los pies de nuestra Madre María de Guadalupe, para que interceda y sean renovados en la labor apostólica que realizan. Miles de hombres y mujeres han respondido al proyecto de Dios a vivir la misma causa de san Juan Bosco, y hoy millones de jóvenes y adolescentes son los que quieren vivir su vida al lado de Don Bosco.

En la Homilía, y en representación del Pbro. Angel Fernández, Rector Mayor, el Pbro. Timothy Ploch, Consejero de la Región Interamérica, resaltó que no hay otro lugar mejor para celebrar a san Juan Bosco como la Basílica de Guadalupe, pues Santa María enseñó a Juan Bosco el carisma salesiano por lo que es madre y maestra de la Familia Salesiana. Subrayó que María nos lleva a conocer a Jesús y a seguirlo, en las huellas de Don Bosco. El 16 de agosto de 1815, en Turín, Italia, nació Juan Bosco, quien respondió generosamente al llamado de Dios y se convirtió en imagen viva del Buen Pastor. A los nueve años tuvo una visión que provenía de Dios y le señalaba su proyecto de vida: atender a los jóvenes más desfavorecidos, de la mano de Santa María. Por ello Don Bosco decía con una frase: “Ella lo ha hecho todo”.

En la Oración Universal, la Familia Salesiana venida de toda la República Mexicana, oró porque continúen formando en los jóvenes la verdadera imagen de Cristo. También oraron por las víctimas de la violencia para que encuentren consuelo y fortaleza en la solidaridad de los hermanos. Y en las ofrendas presentaron el pan y el vino y una canasta de frutas, dando gracias por la santidad de Don Bosco y la labor de la Familia Salesiana a favor de la juventud pobre y abandonada.

Al salir de la Celebración, los miembros de la Familia Salesiana continuaron celebrando en la Arena de la Ciudad de México, con un acto cultural.

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