Educación en valores: Paciencia

sonrie

La paciencia, como otros valores que debemos transmitir a los niños (solidaridad, tolerancia, generosidad) se aprende mediante el ejemplo. Con algunos sencillos consejos les enseñaremos a mejorar sus habilidades sociales.

  • La paciencia comienza con el ejemplo de los niños.  Los niños son muy perceptivos con el lenguaje corporal, por lo que debemos enseñarles a mantener la compostura en situaciones que resultan frustrantes, también para los adultos, como por ejemplo hacer cola en el supermercado.
  • Los padres también deben ser pacientes con los niños. A ciertas edades intentarán ponernos a prueba, y ante sus berrinches o rabietas es mejor mantener la calma y hablar razonadamente que perder los nervios.
  • Comenzar con ejercicios sencillos, no acudiendo al instante a resolver un problema (siempre que no sea grave o urgente). Pide al niño que espere, primero unos segundos, y después un minuto o dos, según vayamos avanzando en el ejercicio.
  • Manejar los tiempos para no crear demasiadas expectativas. Anunciar las actividades o acontecimientos con uno o dos días de antelación al principio, que tienen menor percepción del tiempo, cuanto mayor sea el niño con más margen podremos planificarlo.
  • El colegio es uno de los lugares donde más tendemos a hacer comparaciones del nivel de nuestros hijos. Cada niño lleva su propio ritmo y no debemos apresurarle, dejando que la paciencia sea un valor que le ayude a realizar mejor su trabajo y esforzarse por perfeccionarlo.
  • Dialogar y razonar con el niño las decisiones, y explicarle cuándo y por qué debemos esperar en determinadas situaciones, por ejemplo en el médico. Si la espera es muy larga, llevar juegos, libros o dibujos para colorear que le sirvan para entretenerse.
  • Cumplir nuestras promesas. Si prometemos atender al niño en cinco minutos, o realizar con él alguna actividad, debemos cumplir con nuestra palabra. Si no es posible, explicarle las causas para que no se sientan olvidados, saber que les haremos caso ayuda a sobrellevar la espera con más facilidad.
  • Realizar actividades o juegos que fomenten la paciencia, como los puzzles, acertijos, cocinar etc.
  • Enseñarle que no debe interrumpir las conversaciones de los demás, es una norma de educación. Del mismo modo debemos cumplirla, dejando que el niño hable y escuchándole con atención.
  • Utiliza ejemplos concretos para marcar plazos. Si el niño quiere jugar y simplemente le mandamos esperar no tendrá referencias, mientras que será más conveniente decirle “después de lavarte los dientes”, “cuando terminemos de recoger” etc.

 

Teresa Guerra.

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